La ciudad de Coronel Oviedo sigue conmocionada tras el brutal asesinato de María Fernanda Benítez, una joven de 17 años cuyo cuerpo calcinado fue hallado en un terreno baldío del barrio Villa del Maestro. Las investigaciones apuntan a un adolescente imputado como principal sospechoso y a la presunta participación de sus padres en el crimen.
María Fernanda, estudiante del último año de la educación media, había sido reportada como desaparecida el martes 27 de mayo. Su cuerpo fue encontrado cuatro días después, en un terreno frente a la casa del principal sospechoso, un menor de edad que ya se encuentra recluido en el Centro Educativo El Sembrador, en Villarrica, por decisión de la jueza penal del adolescente, Catalina Riquelme.
Según el periodista Cristian Bianciotto, de Oviedo Press, el cuerpo fue hallado oculto entre matorrales que habrían sido incendiados con la intención de eliminar evidencias. El terreno donde se produjo el hallazgo pertenecería a la familia del joven imputado, lo que ha encendido las alarmas sobre una posible complicidad de sus padres. “Se presume que los padres ayudaron en el abandono del cuerpo, su ocultamiento e incluso en la incineración”, sostuvo Bianciotto.
Fiscala, cuestionada por falta de imputaciones
Pese a las sospechas, ni el padre ni la madre del adolescente han sido imputados ni llamados a declarar. La fiscala del caso, Gladis Torales, argumentó no contar con elementos suficientes para tomar medidas contra ellos, una decisión que ha generado fuertes críticas.
Según Bianciotto, los padres del joven intentaron presentar coartadas: denunciaron la desaparición de su hijo apenas dos horas antes del hallazgo del cuerpo, aunque el joven seguía en la casa. Posteriormente, la madre lo acompañó a la Fiscalía, lo que ha sido interpretado como parte de una maniobra para encubrirlo.
El allanamiento a la vivienda familiar no arrojó resultados relevantes. Aún se espera la divulgación del contenido del informe de datos de registro (DVR) levantado durante la diligencia.
Una farmacia bajo la lupa
Otra línea de investigación apunta a una farmacia de la ciudad que, según rumores arraigados en la comunidad, funcionaría como fachada para abortos ilegales desde hace décadas. El local fue allanado en el marco de la causa, luego de que compañeras de clase de la víctima mencionaran que Fernanda podría haber estado embarazada al momento de su muerte.
Aunque no existen pruebas concluyentes, la hipótesis de un posible aborto forzado o vinculado al crimen ha cobrado fuerza.
Buscan a otra sospechosa
La Policía también emitió una orden de detención contra Micaela Kiara Rolón, una joven de 19 años, sindicada como amiga íntima del adolescente señalado por el crimen de Benítez.


