La periodista paraguaya Teresa Godoy compartió detalles inéditos sobre su experiencia personal y profesional junto al célebre guionista argentino Héctor Germán Oesterheld, creador de El Eternauta, historieta que hoy vive un renovado éxito mundial a través de la nueva serie de Netflix protagonizada por Ricardo Darín.
Godoy, quien trabajó en varios medios, recordó su juventud como migrante en Argentina, donde llegó a conocer a Diana Oesterheld, una de las hijas del escritor, durante los años de fuerte efervescencia política en Buenos Aires. En aquella época, vivía en la zona de Barracas, donde se asentaban numerosas familias paraguayas. Fue en ese contexto de militancia social y compromiso político que se integró al círculo cercano de los Oesterheld, sin saber en un principio la relevancia que tendría esa familia en la historia argentina y latinoamericana.
Durante la dictadura militar argentina, Teresa fue testigo y sobreviviente de una de las etapas más trágicas del país vecino. El 6 de mayo de 1976, varios de sus compañeros —entre ellos, dos compatriotas paraguayos, Teodoro Urunaga Martínez y Ricardo Gamarra Ortiz— fueron asesinados tras ser secuestrados por fuerzas represivas. Ese mismo año, Héctor Oesterheld y sus cuatro hijas también fueron secuestrados y desaparecidos, en un caso que conmovió al mundo y se convirtió en símbolo del horror de la dictadura.
Godoy relató que gracias a una decisión de seguridad tomada por Dina y su grupo, logró salvar su vida, al ser reubicada en otro domicilio. “Siempre me pregunté por qué quedé viva”, confesó. Años después, en 2012, esa pregunta la llevó a testimoniar su experiencia en el libro Los Oesterheld, escrito por las periodistas Alicia Beltrami y Fernanda Nicolini.
También escribió su propia obra, La generación dispersa, en la que narra su vivencia como parte de la juventud migrante paraguaya atrapada en medio del conflicto político argentino. Este libro forma parte del catálogo presentado por escritores paraguayos en la Feria del Libro de Buenos Aires 2025.
Godoy destacó que uno de los aspectos más dolorosos es que muchos paraguayos asesinados o desaparecidos en ese contexto no han sido reconocidos oficialmente como víctimas, a pesar de sus esfuerzos por visibilizar esos nombres.


