Una empresaria joyera fue víctima de un violento asalto cuando regresaba a su casa, situada en la ciudad de Lambaré. La despojaron de mercaderías valuadas en alrededor de G. 100 millones, sus documentos personales y de su vehículo. Hace siete años sufrió un evento similar, pero el miedo que siente, aseguró, no impedirá que siga trabajando.
Cuatro hombres a bordo de un vehículo interceptaron a una mujer que regresaba a su casa alrededor de las 18:30 del miércoles tras una jornada laboral en su local, que queda a cinco cuadras de su residencia ubicada en el barrio Valle Apu’a, en Lambaré, Departamento Central.
Tres delincuentes descendieron de un rodado color plata, realizaron disparos y se alzaron con bolsones de cuerina que contenían joyas valuadas entre G. 80 a 100 millones, además de la cartera de la víctima.
Luego huyeron a bordo del mismo vehículo en el que llegaron, que posteriormente se halló abandonado en la zona.
El comisario Pablo González informó que el rodado fue denunciado como robado el pasado 19 de marzo y la chapa correspondía a otro vehículo. Ese hecho también fue reportando ante la Policía Nacional.
Los investigadores no descartan que los delincuentes manejaran información sobre su objetivo.
El asalto ocurrió sobre la calle Río Tebicuary entre Fulgencio Yegros y Manuel Domínguez.
Víctima relata terrible experiencia
La víctima, Liz Benítez, relató a NPY la experiencia de inseguridad que nuevamente le tocó atravesar y superar después de siete años.
“Grité, pedí auxilio, intenté resistirme, intenté correr, y por eso hicieron los disparos”, rememoró.
Liz y su familia fueron víctimas de un violento asalto hace siete años, en el que su papá sufrió una herida de bala y a su mamá le rompieron la cabeza con una piedra.
“No sabemos quién pudo haber sido. Hay muchos sospechosos, gente de mi entorno, gente que conocía muy bien mis movimientos y calculó durante meses, porque no fue asalto simple. Fue un asalto tipo comando. No fue improvisado, ellos me esperaron ahí”, expresó.
Para la víctima, no es coincidencia el día escogido por los delincuentes y asegura que su forma de actuar fue de “profesionales”.
“Después de siete años nos vuelven a asaltar y en esta vuelta me agarraron a mí. Yo venía sola con toda esa mercadería. Justo, coincidencia no creo que sea, eligieron un día con poco movimiento y la Policía estaba cubriendo dos eventos deportivos grandes. Calcularon todo y sabían mis movimientos”, sostuvo.
Lo único que pudo escuchar decir a los delincuentes fue “los bolsones, los bolsones”.
“Estaban con pasamontañas, con chalecos antibalas. Tenían armas largas, escopetas. No era un asalto normal. Tenían lentes oscuros. Estaban bien preparados. Iban (vestidos) con jeans, pullovers y guantes, por eso no dejaron huellas. No dejaron nada”, describió.
La joven empresaria va a seguir trabajando, “aunque el día a día no es fácil”.
“Se sabe muy bien que esta gavilla de delincuentes se dedica a hacer asaltos porque meses atrás se les asaltó a colegas nuestros hacia el Mercado 4”, concluyó.


